Ryanair vuelve a cambiar su política de equipaje. Lo que la compañía promociona como una “bajada de la tasa de facturación”, implica también nuevos pagos para aquellos que quieran llevar el bolso y una maleta de mano a bordo como hasta ahora, y evitar que bajen el equipaje a la bodega.

“Solo los clientes con Embarque Prioritario (incluyendo Plus, Flexi Plus & Family Plus) podrán subir dos bultos al avión”, dice la empresa. “Todos los demás clientes (sin Embarque Prioritario) podrán subir un solo bulto pequeño al avión, mientras que el bulto más voluminoso deberá bajarse a bodega, libre de cargos, en la puerta de embarque”.

El embarque prioritario es una tasa extra que cobra Ryanair de 5 euros por trayecto (6 euros si se paga después de cerrar la reserva de vuelo) que cobra la compañía a aquellos que quieren saltarse la cola y entrar al avión los primeros. Esa tasa extra servirá ahora, además, para llevar una maleta estándar de mano. El resto se tendrá que conformar con llevar un bolso (o mochila pequeña) como máximo y, si quiere llevar maleta, irá a la bodega (de manera gratuita), y por tanto en los aeropuertos grandes deberá esperar después a que salga por las cintas de equipaje.

¿Y si algún pasajero que no haya pagado la tasa se niega a dejar su maleta en la bodega? “No se le permitirá viajar”, dice la aerolínea

De este modo, Ryanair hace oficial lo que ya venía exigiendo a los clientes de factodesde hace meses. Con los vuelos llenos, ya era complicado que aquellos viajeros que no subieran al avión entre los primeros pudieran encontrar sitio para su maleta, porque el espacio en los aviones de la compañía de bajo coste es muy limitado.

¿Qué entiende Ryanair por bulto grande y bulto pequeño?

FUENTE: Ryanair y El País.

El grande (el que irá a la bodega si no se paga) es una maleta de mano, con medidas de 55cm x 40cm x 20cm. El pequeño (siempre permitido en cabina), es un bolso, una mochila escolar pequeña o, por ejemplo, la bolsa de una cámara de fotos reflex, ya que el límite marcado es de 35cm x 20cm x 20cm.

La empresa organizará a partir de ahora dos colas en la puerta de embarque: una para clientes que hayan pagado la prioridad de embarque —que podrán llevar dos bultos en cabina— y otra para clientes sin prioridad, con su bolsa pequeña y su maleta preparada para entregarla y que sea bajada a la bodega. En un documento con la nueva política de equipaje, la compañía incluye algunas preguntas y respuestas habituales. “¿Qué pasará si algún pasajero sin prioridad de embarque se niega a bajar su bulto de mayor tamaño a bodega?”, señala. “No se le permitirá viajar, sin posibilidad de reembolso”, zanja rotunda.

Aviones demasiado llenos

“Al ser demasiados los clientes que transportan los dos bultos permitidos como equipaje de mano libre de cargo, y con una ocupación muy alta (97% durante el mes de agosto), no hay suficiente sitio en los compartimentos de cabina para tantas maletas, lo que está generando muchos retrasos en embarques y vuelos”, justifica la empresa en un comunicado.

Ryanair era implacable con el equipaje de mano y durante sus años de expansión solo permitía un único bulto en la cabina del avión. Las azafatas y azafatos exigían incluso que, si el viajero llevaba un libro en la mano, a la hora del embarque, este fuera dentro de la maleta, que era estrictamente medida para comprobar que cumplía el tamaño límite permitido. Si no, obligaban a facturar y pagar las tasas extra. La compañía, sin embargo, hace cuatro años relajó su normativa y permitió que, además de la maleta de mano en la cabina, los viajeros pudieran llevar un bolso también. Ahora vuelve a virar en su estrategia y quiere fomentar la facturación de equipaje.

Rebaja de precio en la facturación

Al margen de los cambios de equipaje en cabina, la empresa reduce sus precios por equipaje facturado. “El peso del equipaje facturado permitido aumentará de 15 kilos a 20 kilos para todas las maletas. La tarifa base para facturar esta maleta de 20 kg se reducirá de 35 euros a 25 euros”, dice. La reducción de las tarifas de facturación y el incremento del tamaño permitido se harán efectivas a partir del 1 de noviembre.

La aerolínea asegura que el cambio de estrategia le va a costar dinero. “Estos cambios en la política de equipajes le supondrán a Ryanair un gasto de 50 millones de euros anuales en términos de reducción de las tarifas de facturación de equipaje. Sin embargo, creemos que ofrecer la posibilidad de facturar equipaje más grande animará a más clientes a pensar en facturar su maleta. Así, se reducirá la alta cantidad de clientes con dos bultos en las puertas de embarque, algo que causa retrasos en los vuelos debido al elevado número de maletas que se bajan a bodega, tanto en la puerta de embarque como en la propia cabina”, ha señalado, en un comunicado, Kenny Jacobs, de Ryanair.


Vía El País

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