Volotea va bien. Al menos eso es lo que se deduce de su constante crecimiento. Ahora, la compañía española que opera en toda Europa, anuncia que pretende abandonar completamente sus aviones Boeing 717, con los que comenzó operando, por Airbus 319 de 150 asientos.

Para ello, ha contratado a Aviation Technical Services (ATS) para que le haga un rediseño de la distribución interior del espacio en los aviones que irá incorporando a su flota y que son A319 usados. La cuestión no es sólo rediseñar el interior de los aviones, sino conseguir las calificaciones oficiales de la Agencia Europea de la Aviación y de la correspondiente autoridad de Estados Unidos.

El objetivo de Volotea es hacer posible la incorporación de flota con los menores inconvenientes posibles. Desde septiembre de 2015, la aerolínea está incorporando este nuevo avión, que en un primer momento se añade a los que ya tenía pero que la empresa pretende que reemplace totalmente la flota existente. ATS ha venido prestando estos servicios en lo que hace a la integración de flota, ajustes de interiores, certificaciones, etcétera.

Las cosas no van mal para la aerolínea dirigida por Lázaro Ros y Carlos Muñoz: tiene un modelo claro de ofrecer pocos vuelos entre ciudades que tienen escasos enlaces, que obviamente por esta razón son secundarias. Eso hace que los pasajeros, pocos, tengan la tentación de volar con ellos, porque se ahorran conexiones y enlaces complicados.

Por eso Volotea tiene muchas rutas, 243, pese a que no es una gran aerolínea. Vuela con 28 aviones, lo que quiere decir que no ofrece un servicio amplio en estas rutas, sino limitado. Opera fundamentalmente desde Francia e Italia y, en menor medida, España. Cubre todo el Mediterráneo, con alguna incursión en el norte y centro de Europa.

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