Bruselas da el visto bueno a la ayuda para la aerolínea francesa. La Comisión Europea ha aprobado esta medida dentro del marco temporal de ayudas de los Estados para empresas estratégicas impulsado a raíz de la crisis del Covid-19. La vicepresidenta ejecutiva de la CE encargada de Competencia, Margrethe Vestager, afirmó que la industria de la aviación es “importante en términos de empleos y de conectividad”, y que además Air France ha jugado un “papel esencial en la repatriación de ciudadanos y en el transporte de equipos médicos”. Además, considera que, en ausencia de apoyos públicos, la compañía “probablemente corría el riesgo de la bancarrota”.

Air France, con una flota de más de 300 aviones, pertenece al grupo Air France-KLM, en el que el Estado francés tiene participación. Ante la reducción de sus vuelos por las restricciones de viaje impuestas por la pandemia y las consiguientes “altas pérdidas” sufridas, Francia notificó a la CE la ayuda para mitigar los efectos negativos del coronavirus y demostró que no sería posible obtener liquidez en los mercados por otros medios.

Por lo que respecta a las garantías respaldadas por el Estado, Francia remitió una notificación individual porque la garantía “proporciona mayor cobertura de préstamos” —90%— que bajo el esquema general de garantías francés aprobado por la Comisión el pasado 21 de marzo —70%—.

Esto es, que la garantía premium se va a ir incrementando para fomentar un rápido reembolso, la garantía será concedida a más tardar el 31 de diciembre, el préstamo respaldado por la garantía no puede exceder los 4.000 millones de euros, la duración máxima de la garantía es de 6 años y no cubrirá más del 90% del préstamo y que Air France no estaba en dificultades antes del pasado 31 de enero.

Vestager también elogió que Francia haya anunciado planes sobre ciertas políticas ecológicas en relación con Air France, y recordó que cada Estado miembro tiene libertad para “diseñar medidas en línea con sus objetivos políticos y las normas de la UE”.

En una primera reacción, el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, confirmó que una de las condiciones es que la aerolínea tendrá que suprimir algunas de sus líneas interiores por razones medioambientales.

En una entrevista a la emisora “France Inter”, Le Maire explicó que Air France habrá de eliminar las conexiones para las que haya una alternativa en tren con un trayecto de menos de dos horas y media, con el argumento de que “el costo en términos de emisión de carbono es demasiado elevado”.

Puntualizó que en algunos casos, como un Burdeos-París, podría estar justificado el viaje en avión si es para hacer un vuelo en correspondencia desde la plataforma de interconexiones que Air France tiene en el aeropuerto Charles de Gaulle de la capital.