Las fuerzas etíopes desplegadas en Somalia han reconocido estar detrás del derribo de un avión de carga keniano ocurrido la semana pasada, que se saldó con seis fallecidos y que generó una crisis diplomática entre Mogadiscio y Nairobi, si bien han aclarado que fue un error, según informa este sábado el diario keniano ‘Nation’.

En un informe preliminar, la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) ha indicado que las fuerzas que protegen el aeródromo de Bardelle, en Baidoa, consideraron que el inusual vuelo hacia las instalaciones podría tratarse de una potencial misión suicida.

Las tropas apostadas en Bardelle, que pertenecen al Ejército etíope y no son parte de la AMISOM, no estaban al tanto de la llegada de un vuelo civil. “No había información de que el avión estaría en Bardele (…) el aparato se dirigía a un lugar inusual muy cerca de tierra”, han explicado las fuerzas etíopes en el informe.

“Las tropas sospecharon que el avión era un atacante suicida y que buscaba un objetivo para atacar, por lo que fue derribado por nuestra fuerza”, han precisado.

Según la versión inicial ofrecida por las autoridades somalíes, el avión, que transportaba suministros médicos, estaba operado por una empresa keniana —African Express—, y a bordo iban seis personas, si bien las fuerzas etíopes afirman que se recuperaron los cuerpos de tres kenianos y dos somalíes.

El avión había recibido autorización de la Autoridad de Aviación Civil de Somalia para volar desde Mogadiscio a Baidoa y regresar. Según el informe de la AMISOM, el aparato se acercó a la pista en un inusual de oeste a este, cuando lo normal para aterrizar es hacerlo de este a oeste.

El incidente, según el diario keniano, ha generado malestar en Somalia por las dudas generadas en cuanto a la presencia de tropas etíopes en el país al margen de la AMISOM, donde Etiopía tiene desplegados 4.395 efectivos. Algunos políticos opositores han pedido incluso explicaciones al presidente y al Gobierno.

El presidente somalí, Mohamed Abdullahi Mohamed, telefoneó el martes a su homólogo keniano, Uhuru Kenyatta, para expresar sus condolencias por lo sucedido y ambos acordaron una investigación conjunta del suceso.